PALABRAS MÁGICAS QUE HACEN FELICES A LOS DEMÁS


Palabras mágicas que hacen felices a los demás

Hoy voy a hablarte de magia, sí, de ¡magia! La magia que contienen determinadas palabras. Palabras que al decirlas en voz alta, provocan en otras personas un sentimiento de felicidad y no sólo en ellas sino también en ti.

A veces damos por hecho que se sobreentienden muchas cosas en nuestra forma de hablar, pero… no todo el mundo piensa igual que nosotros y eso hay que tenerlo en cuenta. Esto hace que sea necesario acostumbrarse a nombrarlas más veces en nuestras conversaciones diarias si nuestro objetivo es ser y hacer feliz a los demás.

Todos las conocemos pero pocos prestan atención en lo que provocan en los demás.

Haz uso de ellas y notarás el cambio en quien recibe tus palabras.

 

– “Gracias”: Dicen que es de bien nacido, ser agradecido y no hay mayor verdad.

Existen dos clases de gratitud:

la condicional, que consiste en sentirse bien cuando las cosas salen como uno espera y acaba siendo una emoción poco duradera,

– y la gratitud incondicional, que consiste en sentirse bien sin que haya ocurrido nada especial, es decir, estar agradecido por todo y por nada a la vez. Y es en ésta en la que me gustaría que te centraras. Al no estar condicionada por ningún hecho concreto, hace que crees una actitud y un hábito de vida que te lleva a provocar felicidad en los demás y en ti mismo.

Aunque parezca algo muy simple, dar las gracias a otra persona por algo que te haya hecho, tiene un gran valor para el que la recibe y antes o después, ese gesto tendrá su recompensa.

 

– “Lo siento” o “perdona”: Equivocarse es lo más normal de este mundo, ¿quién no ha cometido un error alguna vez?, ¿quién no ha fallado en algo?. Supongo que a ti también te habrá pasado. Del mismo modo que normalizamos y aceptamos que podemos equivocarnos, también podemos normalizar el hecho de reconocer nuestros errores y pedir perdón por ello.

Pedir perdón es de valientes, das la cara y te haces responsable del error cometido. Hay que recordar que toda acción, tiene una consecuencia y somos responsables de ambas, tanto si la consecuencia es positiva como si es negativa. El efecto que supone para otra persona que pidas perdón, es una sensación reconfortante, ya que muestras arrepentimiento y responsabilidad al mismo tiempo, por tus actos o tus palabras. Mientras tú creces en responsabilidad, la otra persona obtiene bienestar. No dejes que el orgullo o la soberbia te impidan decir “lo siento”. Las relaciones interpersonales son complejas y sin darnos cuenta a veces dañamos a los demás con nuestras palabras, por el tono con el que decimos nuestro mensaje o por las acciones que llevamos a cabo.

Tenemos que ser más conscientes de ello para equivocarnos en menor medida y en caso de hacerlo… puedes reconocerlo y hacerte feliz a ti mismo, creciendo como persona y haciendo feliz a los demás..

 

– “Te quiero”: Oh! ¡Qué gran frase! ¡Y no sólo porque la asocies al amor que profesas a tu pareja! Sino porque puedes querer a tu familia, a tus amigos, a tu mascota…pero… ¿cuántas veces verbalizas esta frase? Me encantaría que tu respuesta fuese… MUCHAS VECES!!! Lo deseo de corazón, aunque también estoy segura de que habrá personas que por timidez, vergüenza o por no saber cómo expresar sus sentimientos, no la dirán con frecuencia. Pues déjame que te cuente algo… los seres humanos tienen la insaciable necesidad, sí, necesidad, de sentirse queridos y pertenecer a un grupo, llámale sociedad, llámale familia o ponle el nombre que más te guste. Somos sociales por naturaleza porque ¡lo necesitamos!

El sentimiento de bienestar que provoca un te quiero, es comparable con muy pocas cosas en esta vida, ¿para qué esperar a decirlo cuando llegue un momento crucial? ¿por qué esperar a un momento de exaltación de la amistad? Mañana puede ser demasiado tarde y hoy es el momento presente donde sabes que estás y te encuentras, ¡vívelo y siéntelo! Sobre todo siéntelo cuando lo digas porque se diferencia claramente cuando el sentimiento es de verdad… (como diría un amigo…) o cuando no lo es.

Y lo más importante: Quiérete a ti mismo y regálate un te quiero a ti mismo cada mañana al levantarte. Si tú no te quieres a ti mismo, te costará más querer a los demás.

 

– “Te entiendo”: Esta es de las frases que más te ayudan a conectar con los demás, porque con ella les demuestras que comprendes perfectamente la situación que están viviendo o los sentimientos que están sintiendo, dado que quizá tú ya los hayas sentido o vivido en otro momento de tu vida. Les das a entender que sabes lo que es estar en su piel, en definitiva se trata de ser empático.

Un “te entiendo”, ayuda a la otra persona a no sentirse un bicho raro y a relativizar su vivencia. Les llena de alivio, relajación y también reconforta.

Sentir que compartes algo más que palabras con otra persona en una conversación, hace que una conversación deje de serlo para convertirse en un momento de unión. ¿Tú me entiendes, ¿verdad? 😉

 

– “Sonríe”: Más que la palabra, me refiero al gesto en sí. El simple hecho de sonreír provoca en los demás eso mismo, una sonrisa. La sonrisa favorece la comunicación sincera y abierta, además de proporcionar a los demás felicidad.

Una sonrisa te humaniza y te hace ver más asequible. Las personas apreciarán el reconocimiento de tu esfuerzo y trabajo cuando sonrías. Es una gran forma de establecer sentimientos mutuos de bienestar con los demás.

Las sonrisas dicen mucho más que las palabras, crean confianza y simpatía. Te hacen sentir bien, ya que libera endorfinas para reducir el estrés físico o emocional.

La sonrisa es un buen indicador para medir a largo plazo los resultados de una vida feliz. ¿Sabías que gracias a ella, mueves 15 músculos faciales?

Y si después de todo esto sigo sin convencerte… te regalo una sonrisa para ti. 🙂

Te animo que compruebes los beneficios de estas 5 palabras mágicas, úsalas para crear magia a tu alrededor.

 ¡¡¡Feliz día!!!

Soñadora feliz

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8 comentarios en “PALABRAS MÁGICAS QUE HACEN FELICES A LOS DEMÁS

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    • Muchas gracias Felipe. A veces somos nosotros mismos quienes nos ponemos inconvenientes para decir estas palabras, o excusas del estilo… Se da por hecho…, ya queda claro en el contexto y no hace falta… Somos nosotros quienes complicamos las cosas! Jejeje

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  3. Cuando murió mi madre, se me acercó mucha gente. Es muy difícil dar con las palabras adecuadas para decirle a alguien que está en el estado en el que estaba yo. Muchas veces ni los más cercanos saben, o aciertan a consolarte. Incluso recibí un mensaje en el móvil con una puesta de sol, que al verlo no sabía si reirme o liarme a guantazos. Pero una persona se salió del guión de las frases hechas y me dijo ” ¿Cómo estás?” fué simplemente ese gesto, pero lo hizo con una sinceridad que era como si alguien por fin acariciase mi herida. Esa persona eres tú, Mónica Marco, por eso nunca te estaré suficientemente agradecido. Gracias Mónica, no sabes el bien que me hiciste.

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